Cada vez con más frecuencia se escucha a analistas financieros decir que el sector minero se encuentra próximo o en medio de un proceso de capitulación de mercado. En términos simples, esto significa que todos los participantes en la compra y venta de acciones en el sector están intentando vender, ocasionando que el precio de las acciones disminuya significativamente. Este evento, contrario a lo que pueda parecer, es un mecanismo importante para renovar el sector. Para entender porqué es que ocurre esta renovación, en los siguientes párrafos explicaré cómo se origina una capitulación de mercado y que es lo que ésta conlleva.

Para poder entender cómo se origina una capitulación es indispensable observar como se desenvuelven los inversionistas en una bolsa de valores. Cualquier persona, de manera personal o a través de un agente, puede participar en la compra y venta de acciones en la bolsa. Gracias a esto existe considerable variedad en las preferencias de compra y venta. Esta variedad está regida por decenas de factores, siendo los más importantes el perfil de riesgo de cada persona, el entendimiento individual de cada sector, y los eventos del día a día que pudiesen afectar el mercado o a las empresas. Si pusiésemos todas las preferencias de compra y venta dentro de un solo grupo, este podría ser dividido en dos grandes categorías: de compra o alcistas (bullish), donde encontramos a los inversionista interesados en comprar acciones cuyos precios, según su propio análisis, va a subir. Y de venta o bajistas (bearish), donde se encuentran los inversionistas que consideran que el precio de cierta acción no va a subir, por lo que buscan venderla a la brevedad posible. La bolsa de valores, en su forma más simple, es una batalla perpetua donde compradores y vendedores buscan obtener el mejor precio posible para una acción creando, como dicen en jerga financiera, una batalla entre toros y osos.

Una capitulación de mercado ocurre cuando en un periodo muy corto de tiempo la mayoría de inversionistas decide vender sus acciones dentro de un mismo sector, es decir, cuando todos los participantes actúan como osos. Este evento desploma el precio de las diferentes acciones y trae abajo a todo el sector afectado. Muchos inversionistas entraron al sector minero cuando el precio del oro empezó a subir desmesuradamente (2008-2012), y han ido vendiendo su participación a lo largo de los últimos dos años. Esta salida ha aumentado significativamente en los últimos meses. En octubre del año pasado, por ejemplo, la venta de acciones llegó a niveles que indicaban que la capitulación estaría próxima a iniciarse, pero ésta no llego. Indicadores similares están siendo observados nuevamente, por lo que distintos analistas consideran que la capitulación del sector minero debería ocurrir en lo próximos meses.

Hay dos beneficios importantes para un sector afectado por una capitulación. En primer lugar, revitaliza el sector. En este momento existen muy pocos inversionistas interesados en la industria minera. Una capitulación trae abajo los precios de muchísimas empresas, llegando a subvaluar el valor de algunas de éstas. Es normal ver empresas comercializando sus acciones por debajo de su valor en efectivo. Estas oportunidades de compra traen nuevos inversionistas al sector y despiertan la compra y venta de acciones nuevamente. En segundo lugar, la capitulación refuerza al sector. Junto con el boom de los precios de los metales se formaron muchas empresas interesadas en aprovechar la momentánea liquidez de la industria. Hoy en día gran parte de estas empresas aún se encuentran listadas en la bolsa, pero se mantienen a flote con una mínima esperanza de supervivencia. Los mercados no se emocionan ni despiertan con la esperanza de que una empresa sobreviva. Es el trabajo de campo, los descubrimientos geológicos y la puesta en producción la que despierta realmente al mercado. Con la capitulación, muchas de estas empresas terminarán de existir, dejando a las Juniors más sólidas en pie y fortaleciendo al sector nuevamente.

Una capitulación no es el resultado de años de un mercado bajista ni mucho menos un evento recurrente en el sector minero. La capitulación es un evento que acelera el proceso de reactivación de un sector luego de un completo rechazo por parte de sus participantes. Es difícil saber con total seguridad si estamos a puertas de que esto ocurra, o siquiera si va a ocurrir, pero cada vez son más los analistas que la visualizan como un hecho real. Esperemos que tengan razón y que empiece la tan necesaria recuperación de las Juniors en el sector minero.